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En busca de futuro

Alrededor de medio millón de familias, viven en estos momentos con la misma o parecida preocupación, uno de sus hijos inicia la educación terciaria, educación específica o singular, que hace referencia al área en el que aspira a ejercer como trabajador, que le permita, además de emanciparse, poner los cimientos de una vida adulta e independiente. El 20% de los jóvenes comprendidos entre los 15 y 19 años, iniciarán estudios superiores universitarios o de formación profesional de segundo grado, en aquellos campos que les sean más afines o familiares, buscando al final de los mismos, su independencia económica, y en definitiva marcando los primeros pasos de lo que potencialmente puede ser su vida.

No ha sido fácil llegar aquí, el camino ha sido muy tortuoso en la mayoría de los casos, en ocasiones por las dudas a propósito de, que es lo que me gusta o que es aquel área que me promete más salidas, a la hora de tener que dirigirme al mercado laboral, la lucha de discernimiento entre, lo que me gusta y lo que es más práctico ha sido agotadora, y si a esta dialéctica le sumamos la opinión de padres, hermanos y demás familia, y si además se da en aquellas familias de, periodistas, médicos, profesores… que representan una reconocida saga por su veteranía e historia, el inicio de la misma, por la enorme influencia de intereses lícitos familiares, es enorme.

Es quizás uno de los pasos que el joven, sin experiencia, y contando con su enorme caudal de ilusión, más la orientación de algún profesor cercano, con el que haya compartido más tiempo, quizás porque su asignatura la sentía más amable… ha de resolver, esa maraña de sueños que siempre le acompañó, con la identificación de su futura profesión. La escrutarían frente a los muchos estímulos que representan las ramas del saber, son muchas, y al final todas aportan riqueza intelectual y posibilidades de un futuro cierto, pero, la absorción del ambiente laboral cada día es más selectiva, y pensando en vivir de lo que uno sabe, es lógico que las dudas de la elección sean en ocasiones dolorosas, porque en el fondo no es elegir, es tener que decir no a muchas cosas que me atraen, a muchas alternativas que son enormemente atractivas, y renunciar a ellas, supone sufrir un parto prolongado y doloroso.

De todas formas, los padres, abuelos y familiares, hemos de permitir que el joven piense, discrimine, discuta, se informe, y si puede ser que elija, sabiendo que nada es definitivo, ya que en el camino puede tomar otra dirección. Porque uno de los problemas que aún de forma exagerada tienen los familiares, son, uno es que el joven diga al año del inicio que quiere cursar otra área de conocimiento, y el otro, que, “Dios mío cuándo terminará”. Nada de esto es importante, nada, siempre que el joven tenga la conciencia clara de lo que hace, siempre que la reflexión haya sido sincera, clara, profunda, siempre que además lo avale un pasado estable y sereno, y en el que haya demostrado cierto grado de responsabilidad.

Quizás el problema más grave, por el sufrimiento que causa, es el que después de esforzarse, trabajar con responsabilidad, e incluso obteniendo buenos resultados, circunstancias que nos facilitan un pensamiento positivo a propósito del empleo, éste por las circunstancias que sean no llegue, se alargue el tiempo de espera, y no tengamos noticia alguna a propósito de tantos C.V. que hemos remitido, es un tiempo delicado de superar, no sólo no lo esperábamos, sino que en base a algo sólido, como lo es la formación obtenida, la seriedad de la persona y la lógica que funciona en estos casos, no hayamos tenido noticia de una oferta. Las fuerzas entonces nos abandonan lentamente, la ilusión va ralentizándose como la esperanza, y una crisis emocional nos invade. “Esto no puede ser, mi currículo es de los mejores, y grandes amigos, que cursaron una formación, con menos ilusión, y obteniendo peores resultados, han conseguido de momento un trabajo”, lo veo y no lo creo, porque mi esfuerzo ha sido ejemplar desde el principio, y los resultados no lo demuestran.

Quizás la suerte sea uno de los primeros factores, pasar por el lugar adecuado en el momento adecuado, también cuenta y mucho la influencia de la familia, sus raíces e historia, como la influencia de algún amigo ya empleado que hace de introductor, no obstante, yo siempre he defendido que, el que se ha formado correctamente o incluso mejor que los demás, por su esfuerzo, sacrificio y vocación, al final se va a encontrar con el premio que le corresponde.

Por su interés, seguiremos analizando en otro momento, que, en los últimos 15 años, se han construido cero universidades públicas y 10 privadas.

 

Fuente: Dr. Baltasar Rodero, Psiquiatra, Santander 2026

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