Protección social por enfermedad, la IT
El periodo de tiempo de las cajas de resistencia de los gremios, que suponían las únicas fuentes de ayuda para los trabajadores en caso de enfermedad,accidente o huelgas, Bismarck, en 1883 lo superó, dando el primer paso, por el que un país sentía la necesidad de situarse al lado del obrero, cuando éste carecía de capacidad laboral. En España fue el Presidente Dato, el que se sintió increpado por esta situación, pero fue después de la Primera Guerra Mundial, y especialmente con la creación de la OIT, cuando el estado se hace eco de ese problema social, que afecta gravemente a la producción de las empresas, naciendo un amplio abanico de ayudas, que se han ido incrementando a lo largo de la historia, con el concurso de las consiguientes representaciones patronales y obreras.
En este momento, en el que el desarrollo ha conseguido cubrir aquellas contingencias más frecuentes, entre las que se encuentra la IT, una voz desgarrada, nada atinada, y con escaso sentido y por ello ofensiva, nace en la autonomía de Castilla la Mancha, denominando “memos” a los jóvenes, porque no saben interiorizar desde un equilibrio emocional normal, el que sean abandonados por sus novias, acudiendo a que un trampantojo de médico, le regale un parte de baja laboral, reclamando además revisiones médicas previas a su contratación,además de otras lindezas.
La verdad es que la IT, o “baja laboral”, en estos momentos, se sitúa en un lugar cuya preocupación es máxima, dentro del mercado del trabajo, y es que en estos momentos una prestación normalizada, ha tomado un camino peligrosamente ascendente, convirtiendo a nuestro país, en uno de los países más afectados por esta epidemia, pues del 2,6% de bajas laborales del año 2018, hemos pasado al 4,5% en el año 2024, observando una evolución muy superior a la correspondiente al conjunto de la UE, suponiendo un porcentaje de 22 días de baja por trabajador al año, frente a 15 días registrados en el año 2018. La OCDE estima que, en 2023, se perdieron más de 369 millones de días de trabajo, por bajas médicas, un 52% más que en el 2018.
Esta compleja y peligrosa situación ha encendido todas las alarmas, exigiendo en principio definir las causas para encontrar el antídoto perfecto. Desde esta perspectiva son los problemas músculo-esquelético;dolores lumbares, lesiones cervicales, tendinitis…las causas de las bajas especialmente en la construcción. Las bajas relacionadas con la salud mental, se han incrementado el 100% en los últimos cinco años, suponiendo según la OCDE, éstas, las enfermedades mentales, junto a las músculo-esqueléticas, el 50% de las causas de baja por enfermedad, habiéndose observado un sustancial incremento, entre los trabajadores menores de 30 años. Hay que apuntar que contamos con una población cada día más envejecida, y los trabajadores mayores obviamente, presentan con mayor frecuencia patologías como, artrosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares,así como enfermedades crónicas, esta situación está presente en los distintos países europeos, con una población cuya pirámide de población es parecida a la nuestra.
Esta creciente incidencia de la IT, en nuestro criterio, puede estar relacionada, por parte del empresariado:por una indefinición de objetivos de las empresas, por estudios defectuosos de los mercados, por una incorrecta definición de los puesto de trabajo, con la existencia de empleos precarios; por su carácter temporal, por la exigencia de horas extraordinarias sin contabilizar económicamente, así como con arbitrariedades, en los turnos y horarios en general…; por parte del trabajador: por una defectuosa formación, por cierta lejanía emocional de la empresa, por una comunicación defectuosa con ésta, por estados de insatisfacción; han de aceptar más que lo acordado, sueldos escasos, presión por parte de mandos, hasta provocar estrés o burnout. Además de por una sanidad: poco eficaz, con enorme presión asistencial, con tiempo escaso profesional, y una colaboración rígida con: las especialidades, pruebas diagnósticas, resoluciones quirúrgicas, y una presión por parte del posible paciente; en ocasiones difícil de gestionar, generalmente por la actitud de demanda inmediata, o de exigencia, de un determinado resultado.
El problema se acentúa en las bajas de larga duración, habiéndose duplicado en los últimos años, representando más de un tercio en días perdidos de trabajo. El 7% de los procesos según la OCD, suponen el 50% de días perdidos. En estos procesos es necesario incidir en la prevención, junto con la rehabilitación, para lo que se necesita circuitos asistenciales exclusivos o específicos, con personal sanitario especializado.
España representa una de las incidencias más elevadas de Europa, mientras que, en ésta, sólo el 2,5% de los trabajadores presentaron IT, en España alcanzó el 4,5%, colocándose a la cabeza de los países de Europa. El coste económico se sitúa, entre el 5 y 6% del PIB, hablando algunos medios de más de 90.000millones al año.
Fuente Dr. Rodero, Psiquiatra, Santander 2026.



