Contacts

LA AMISTAD Y SU INFLUENCIA EN LA SALUD

La amistad nace de forma lenta con el contacto personal, con la cercanía emocional, con la confluencia de intereses, con la convivencia en el tiempo… y nace sin pretenderlo, sin que represente un objetivo, incluso en ocasiones sin desearlo. Estamos en los momentos que comienza un nuevo curso académico, conviven en el colegio y en el aula  diferentes jóvenes, y el tiempo va lentamente propiciando la conformación de grupos diferentes, los que se van a ver y tratar diariamente, con lo que les permitirá tratar no sólo temas del cole, sino circunstancias que cada uno vive en su casa, y esa riqueza de información que de forma permanente estamos compartiendo, nos permitirá una mayor adaptación a cada uno de los miembros del grupo, de tal forma que va surgiendo de forma inconsciente una necesidad de ver o estar con ellos, compañía con las que nos sentimos más satisfechos y complacidos, creciendo así la confianza, hasta llegar a compartir casi toda lo que nos preocupe, que puede pertenecer al campo de realidades o de la imaginación. Necesitamos la confirmación permanente del amigo o amiga, es una experiencia afectiva, necesaria  agradable y positiva, porque nos enriquece como personas, y que además influye en nuestra salud física y mental, en nuestro equilibrio emocional y en nuestra longevidad, el ser humano necesita sentirse vinculado a otros, mediante relaciones estables y de confianza.

Numerosos estudio epidemiológicos han demostrado, una relación directa entre, unas buenas relaciones sociales y un menor riesgo de enfermar, y una mortalidad más longeva; un estudio longitudinal sobre una muestra de 300.000 jóvenes, encontró que las personas con relaciones sociales más ricas, presentaban un 50% más de probabilidad de supervivencia, durante el periodo de estudio, que quien tenían relaciones más débiles, esto obviamente no significa que el tener más amigos es una garantía para no enfermar, se acepta que las relaciones sociales sólidas son una protección. Es algo muy natural que el hecho de compartir una comida, una excursión, saber que disponemos de un amigo con el que podemos compartir todas nuestras preocupaciones, de tal forma que tenemos interiorizado que no estamos solos, es un hecho de enorme importancia, que nos tranquiliza, nos da un mayor grado de seguridad a la vez nuestro estado de satisfacción crece tanto como disminuye el estrés.

El aislamiento, o la soledad, o la dificultad de apoyos y referencias de confianza, normalmente provoca altos niveles de estrés, puede disminuir el sueño al incrementarse nuestras preocupaciones, así como la presión arterial, la función cardiovascular y las quejas somáticas, cefaleas, gastralgias, dolores lumbares, y emocionales, cefaleas, mareos, malestar general.

También asistimos a un elemento no menor, cuando un amigo que convive de cerca contigo, te conoce mucho, y sabe de tu estado, te puede advertir de, lo nocivo de determinadas compañías, o de que te estás pasando en la bebida, o que determinadas personas no te convienen, o que el consumo de ciertas sustancias, o determinados comportamientos no son recomendables, o simplemente que el trato que das a tus padres y familiares… e incluso cuando te faltan las ganas de salir de casa, o tienes un mal momento, tienes siempre con quien compartirlo aliviándose la carga.

La amistad y la observación de una mejor salud mental corren paralelas, una amistad proporciona un sentimiento de pertenencia además de un sentimiento de confianza, esto reduce siempre el sentimiento de soledad, saber que estamos acompañados, tanto de forma ordinaria como en aquellas situaciones más difíciles, incrementa nuestro sentimiento de seguridad, reduciéndose la inquietud y todo aquello que nos preocupe. Si nosotros tenemos un problema del trabajo, de la familia, de la vida en general, y llegamos a casa y nos sentimos solos, lo pasaremos mucho peor, que si contamos con una persona cercana, que nos conoce, que sabe cómo somos, que nos aprecia, y que le podemos contar todo aquello que nos ocurre, el beneficio es claro. Siempre el amigo con su compañía y consejos, disminuye nuestros sufrimientos, y estos jamás se van a poder convertir en un estado de obsesión dolorosa y premiativa, o un estado de desesperanza. Cuando el cuadro emocional doloroso persiste, siempre camina hacia la tristeza, apatía… a la inquietud, desazón tensión… o incluso hacia nuestra propia desaparición, como método de liberarnos del malestar profundo

La calidad de la amistad es más importante que la cantidad de amigos, Aristóteles decía que la amistad puede ser interesada, basada en el placer o ser una virtud, ésta es la única verdadera, en la amistad sincera no se espera más que el beneficio del amigo. La paradoja de esta sociedad es que estamos superconectados, disponemos de más posibilidades de comunicación, pero la amistad exige: tiempo compartido, conocimiento mutuo y preocupación por el otro. Esto explica que además de prolongar le vida, la pueda desde la cercanía emocional, dar sentido (Montaigne).

En definitiva todos aspiramos a vivir más años, pero de forma especial, a tener alguien a quien llamar, pera compartir lo bueno y lo malo que nos ocurre, a la vez de poder compartir, conversaciones, comida, escapadas e incluso silencios. No es una medicina pero puede proteger nuestra salud, al dar respuesta a nuestras necesidades más sentidas.

Fuente: Dr. Baltasar Rodero, Psiquiatra, Santander 2026

Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Toda la información sobre privacidad, derechos legales y cookies la puedes consultar en nuestra Política de Privacidad y en nuestro apartado Aviso Legal.