La ambición sin medida siempre es ciega

Hace unos días, con ocasión de que un nieto (el mayor) de un amigo de universidad, cumplía su mayoría de edad, me invitó a una merienda cena, en la que se celebraba tal efeméride, obviamente nuestra amistad ha superado la presencia de todo tipo de acontecimientos, y estando situados en la sustancia de uno de los más catastróficos, este hizo su protagonismo. Esa guerra, que dos líderes El judío Y el de EEUU, desde el desprecio a las normas internacionales han iniciado, con una lluvia de proyectiles, junto a drones y aviación sobre Irán. ¿Escusa?, que no era obediente a las peticiones, de la organización internacional de la Energía Atómica, seguía con su desarrollo del programa nuclear; ¿realidad?, que la influencia de Irán es enorme, al ser una república islámica, y que además posee grandes riquezas de petróleo y gas, junto a diversos materiales de enorme valor.

Esto me trae a la memoria, aquel episodio, en el que Napoleón Bonaparte, en la picota de una soberbia infinita, quiso conquistar el imperio Ruso, siguiendo a sus tropas hasta el corazón de la misma Rusia, pero no se encontraron a su paso, más que miseria y miseria, pobreza en ausencia de víveres, provocada por la retirada rusa, de tal forma que tuvo que replegarse en medio de barro lodo carente de alimentos, congelándosele la euforia de la prepotencia y la necesidad sin límite de dominar, un pago de una derrota que ha pasado a la historia, por la destrucción completa, del ejercito mayor y mejor preparado hasta esa fecha.

Hoy nos encontramos, desarrollando una actividad febril, a otro emperador, Emperador de Occidente,(Putin en este juego representaría el Emperador euroasiático, y Jinping, el Emperador de Oriente), que ya verbalizado, para que no haya duda, que quiere, que necesita una influencia total sobre América, siguiendo la doctrina de Monroe, y que se incitaría, en la Patagonia, y ascendería por el Caribe, con el golfo que lleve el nombre de América, pasaría por México, superaría Canadá llegando al estrecho de Bering, sin olvidar el añadido de Groenlandia, buscando además de sus riquezas, actualmente enterradas, un camino privativo hacia el pacífico. Como el grado de ignorancia es superior al que se apreciaba en Napoleón, además del de la prudencia; contando por otra parte su narcisismo, con mayor número de criterios: grandiosidad gestual (llamativa) y verbal; necesidad vital de admiración, recibe con el entusiasmo de un niño la copa de fútbol de un adulador, o el del Nobel de una pelota; carencia de empatía; tanto desprecia a los serviles, que siempre se sirve de monólogos, despreciando e insultando al escucharte, que cuando se atreve a utilizar cierto tono de desacuerdo, le insulta y desprecia; reconocimiento sin méritos, o fantasía de éxito inconsistente y estúpido; necesidad de admiración, ¿le hemos visto solo en alguna ocasión?, el cortejo de lameculos es infinito; vive necesitado de de elogios y de una constante atención; de aquí la enorme gorra blanca que lució, en el recibimiento de los primeros soldados muertos en combate en la guerra de Irán; y siempre situado geográficamente en el palio, organizado por los palmeros y serviles de turno.

Como los emperadores históricos, siempre se observa una realidad, que deliberadamente se camufla, con el orgullo que el pueblo siente ante tanta gloria alcanzada;“enormes riquezas plasmadas en posesiones”, e “influencia en el resto de los pueblos”, aunque la realidad es que cuanto más hurte, robe o sustraiga de los demás, más “tajada” le toca al Emperador, hablándose en estos momentos, de que la riqueza alcanzada por el Emperador de Occidente, puede superar los dos dígitos. En este caso es tanta su ambición, que la estancia de la presidencia, la ha convertido en salón de baile, teñido de oropeles, recibiendo sin disimilo, a las diversas autoridades mundiales, presidentes de gobierno y diferentes autoridades, en sus propios campos de golf, o sus lujosas mansiones.

¡Europa, lucha por un acuerdo, dialoga y dialoga, juntos podemos por lo menos sentirnos orgullosos de estar en el momento cumbre, donde debíamos, no andes en zapatillas, no te arrodilles, no rías las gracias, se solidaria, y especialmente leal, reencuéntrate, son muchos los años en los que marcaste el paso cuando otros se situaban en los árboles, las  casillas particulares debilitan; discute y define un camino, y todos como uno a caminar en esa dirección; que no consigamos el nobel de la esclavitud, de la dependencia, del anonimato, que impresiona de momento, que es el camino elegido! Hay experiencia sobrada, hay inteligencia, hay personas capaces de coger la antorcha y sin palabrería, mantenerla hasta conseguir la meta final; ni un día más, ni una sonrisa insulsa más, sin un alago más, sin sentarse donde no tenemos butaca propia, y cuando una de nuestra tribu es insultado, vejado, desparecido, criticado o humillado, JAMÁS LO CONSINTAMOS, CULTIVEMOS LA LEALTAD.

Fuente Dr Rodero, Psiquiatra, Santander 2026.

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