Prevención de una grave inquietud social
Son muchas las ocasiones, en las que una persona especialmente joven y universitaria, se acerca a consulta cargada de una enorme preocupación, porque aun teniendo trabajo, algo cuyo logro es casi un milagro a su edad,(casi 30% de paro),éste no le permite independizarse de su familia, al carecer de ingresos suficientes como para sufragar su estancia ni en una vivienda compartida, con el hándicap de que los trabajos encontrados lo son en precario. Porque en principio, el puesto de trabajo se asemeja al de“corre turnos”, por lo que cada día puede estar en un lugar diferente, aunque las responsabilidades que se le pidan, no guarden relación con su perfil profesional. Pensemos que se trata de personas en posesión de una licenciatura, o en el de un grado, a lo que han sumado en ocasiones, algún otro curso monográfico o máster, y que desde su nacimiento ha recibido machaconamente el mensaje, de,“si haces tal o cual carrera universitaria, tendrás asegurado un puesto de trabajo bien remunerado, que te permitirá desarrollar tu profesión, además del disfrute de una vida en pareja, si así lo deseas”.
Este es el preámbulo que normalmente recorremos, y donde se generan infinitas esperanzas, como alimento de nuestras inquietudes, de nuestros sueños, como motor que mueve nuestras vidas, antes del momento de superar las pruebas de acceso a la universidad. Te has informado de aquellas carreras con más salidas en el mercado laboral, te entregas a la que te une un mayor grado de afinidad con entusiasmo, luchas y trabajas alimentado con la ilusión de algún día ser libre,(como lo fueron los padres), porque disfrutar de un puesto de trabajo, que te permita la emancipación, además del ejercicio profesional de aquello, en lo que estas formado, supone el cumplimiento del sueño esencial de nuestra vida. Pero cuando este camino tan trillado durante tantas generaciones, te conduce a observar el cierre de muchas puertas,que tu creías que no existían, la frustración, el desánimo, la tristeza, el estrés, la ansiedad o la depresión, en definitiva, un estado de ánimo anormal, se apodera de ti, pudiendo surgir al final una lucecita, que te encamina a la búsqueda de tu libertad allende nuestras fronteras.
Obviamente, esta realidad nos aleja de aquella, que reiteradamente nos han explicado en la adolescencia, suponiendo el alejamiento de los míos, familia, amigos y conocidos, ambiente, y de las raíces que a todos nos han nutrido, junto al enfrentamiento a un idioma que no dominamos, a una cultura que desconocemos, a un entorno que sentimos ajeno, y a unas costumbres, formas de ser, o formas de relacionarse, que sólo hemos evidenciado en películas; penetrar en un campo desconocido, con la sola energía que puede generarse desde la soledad, desconociendo las relaciones de convivencia, los valores culturales y apoyos emocionales… la soledad se hace más aterradora, y es el primer episodio con el que nos encontramos, y el más duro, porque las preguntas sobre,el cómo hemos llegado a esta situación nos atormentan. ¿Porqué me informaron tan mal?, ¿porqué me engañaron?, ¿he cumplido como un buen ciudadano, y si no quiero engordar las listas de parados, tengo que alejarme de mi casa, y de los míos?, ¿porqué la universidad permite una formación, cuyo fin es el fracaso?, ¿qué metodología educativa estamos siguiendo?, ¿Porqué nos dedicamos a formar talentos, que rendirán para el extranjero, es que nos sobra presupuesto para la educación?
¿Qué no somos los únicos que transitan en este proceso?, es cierto, pero hace muchos años que conocemos, que nuestros frutos universitarios, serán recogidos lejos de nuestro entorno,de aquí que la universidad, ha de colocarse más cerca de la sociedad a la que en principio ha de servir, y en la que se implicarán la totalidad de los “medios de producción”, también los de la salud, y de ese ensamblaje, universidad y empresa, mejor ordenado, al exigir un radical ajuste, la consecuencia inmediata es doble; primero saldrán de su hogar, sólo aquellos que busquen una singularidad, o deseen cumplir un deseo, y segundo, seguiremos rentabilizando nuestros conocimientos en nuestro medio, se fijará nuestro talento en el lugar donde se obtuvo, enriqueciéndose, el campo de las cooperaciones o intercambios profesionales. Ello permitirá mayor grado de rendimiento y por ello de riqueza, redundando en el sueldo del trabajador.
Preparemos un ambiente propicio, dotémonos de colegios universitarios y residencias mixtas, en las que puedan encontrar hogar las parejas e incluso con hijos, ofrezcamos becas, a cuantos deseen una formación suplementaria, démosles una formación práctica retribuida, como en medicina, mediante convenios amplios y generosos universidad-empresa, formemos con responsabilidad, a la vez que evitemos sufrimientos y actitudes contestatarias.
Fuente: Dr Rodero, Psiquiatra, Santander 2026.


