¿Aprietas los dientes por la noche? Puede que no sea solo bruxismo…

¿Te despiertas con dolor en la mandíbula, cefaleas o sensación de tensión en el cuello? ¿Tu dentista te ha dicho que aprietas o rechinas los dientes mientras duermes?

El bruxismo suele tratarse desde la odontología —y es fundamental hacerlo—, pero muchas veces se pasa por alto algo clave: en la mayoría de los casos, detrás del bruxismo hay estrés psicológico sostenido.

Y no siempre hablamos de un estrés extremo o evidente. A menudo es un estrés silencioso, normalizado, que forma parte del día a día. Personas que funcionan con altos niveles de responsabilidad, compromiso y autoexigencia pueden no sentirse “especialmente estresadas”… hasta que el cuerpo empieza a dar señales.

El bruxismo es una de ellas.


Cuando el estrés no se expresa, se aprieta

Muchos pacientes que presentan bruxismo comparten ciertos rasgos:

  • Alta responsabilidad y sentido del deber.
  • Dificultad para delegar.
  • Tendencia al perfeccionismo.
  • Autoexigencia elevada.
  • Sobreimplicación emocional en el trabajo o la familia.
  • Sensación de que “tienen que poder con todo”.

Son perfiles valiosos y comprometidos. El problema aparece cuando esa implicación constante se convierte en sobrecarga crónica.

El cuerpo, entonces, actúa como vía de descarga.
Si durante el día contenemos preocupaciones, enfado, presión o ansiedad, por la noche esa tensión puede manifestarse en forma de apretamiento mandibular.

No es casual. Es una respuesta fisiológica al estrés mantenido.


Más allá de la férula: abordar la raíz

Las férulas de descarga son útiles y necesarias en muchos casos. Protegen la dentadura y alivian parte de la sintomatología. Sin embargo, si no se aborda la causa subyacente, el patrón de tensión suele mantenerse.

El tratamiento psicológico puede ayudarte a:

  • Identificar qué situaciones están generando una sobrecarga real.
  • Detectar patrones de autoexigencia que aumentan tu nivel de tensión.
  • Aprender a poner límites sin culpa.
  • Reducir la ansiedad anticipatoria.
  • Desarrollar estrategias más saludables de regulación emocional.

No se trata de cambiar quién eres, sino de ayudarte a encontrar un equilibrio donde tu compromiso no se convierta en desgaste físico.


Cuando el cuerpo habla, conviene escuchar

El bruxismo no es simplemente “apretar los dientes”. En muchos casos es una señal de que el sistema nervioso está funcionando en modo alerta constante.

Y vivir en alerta permanente tiene consecuencias: insomnio, irritabilidad, ansiedad, contracturas, fatiga emocional.

Si te sientes identificado/a con este mensaje, puede que no sea solo un problema dental. Puede que sea el momento de mirar qué está pasando a nivel psicológico.

En nuestra clínica psiquiátrica y psicológica, con más de 40 años de experiencia y más de 30.000 pacientes tratados, trabajamos desde un enfoque integral, abordando tanto los síntomas como las causas profundas que los mantienen.

Si crees que detrás de tu bruxismo puede haber estrés sostenido o una sobrecarga emocional que no estás gestionando como te gustaría, estamos a tu disposición para ayudarte a entenderlo y abordarlo de forma profesional y personalizada. (tfno.: 942224544)

A veces, dejar de apretar los dientes empieza por aprender a soltar aquello que llevas demasiado tiempo sosteniendo.

Fuente: Centro Rodero: Cínica de Neurociencias

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