Las principales variables que explican el porqué una persona se deprime son las variables de vulnerabilidad biológica (tienen que ver con nuestra genética) y de vulnerabilidad psicológica (tienen que ver principalmente con nuestro modo de ver las cosas). Esto no quiere decir que si los antecedentes familiares de primer grado han padecido una depresión sus hijos vayan a sufrir inevitablemente otro episodio depresivo sino que son más vulnerables a ello. Por tanto, se hace clave la prevención de la vulnerabilidad psicológica o cognitiva para evitar la aparición de un episodio depresivo.

Sobre este punto encontramos que un estudio reciente llevado a cabo en EEUU, que tiene como objetivo conocer factores de riesgo que llevan a deprimirnos y viene a sugerirnos que convivir con personas que presentan la mencionada vulnerabilidad cognitiva, aumenta el riesgo de desarrollar este estilo cognitivo.

Se trató de una muestra de 206 estudiantes emparejados aleatoriamente para compartir habitación, a los que se pidió que completaran un cuestionario, en distintos momentos temporales, que evaluaba el grado de vulnerabilidad cognitiva y la presencia de síntomas depresivos.

Los resultados evidenciaron que los estudiantes asignados a compañeros que mostraban un estilo cognitivo negativo, eran más susceptibles de desarrollar a los 3 meses estas mismas emociones negativas (pensamientos distorsionados, respuestas negativas ante acontecimientos estresantes, etc.), y tenían una alta probabilidad de desarrollar un trastorno depresivo 6 meses después. Por otro lado, los pensamientos negativos disminuyeron en aquellos estudiantes que compartieron habitación con alumnos que presentaban estilos cognitivos adecuados.

La conclusión del estudio fue que se produce un “efecto contagio” de la vulnerabilidad cognitiva en función del entorno social, especialmente cuando existen importantes acontecimientos vitales. Según los autores, esta vulnerabilidad cognitiva es un potente factor de riesgo para la depresión, de modo que es posible utilizarla como predictora de un posible episodio depresivo en el futuro, incluso en individuos que jamás han presentado uno.

A este respecto, destacan la importancia del contexto social del individuo como parte del proceso de intervención señalando que rodearse de personas que presentan un estilo cognitivo adaptativo puede ayudar a facilitar el cambio cognitivo en terapia.

G. J. Haeffel, J. L. Hames. Cognitive Vulnerability to Depression Can Be Contagious. Clinical Psychological Science, 2013; DOI: 10.1177/2167702613485075

 

 

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