El debate sobre los deberes es una constante de nuestro sistema educativo. Y en general de casi todos los del resto del mundo. La discusión sobre si son buenos o no, sobre si nuestros hijos tienen demasiados o no, sobre si hay que ayudarles o no, es recurrente. En esta ocasión ha sido una encuesta realizada por la OMS sobre la salud y bienestar de los estudiantes la que coloca a los niños españoles entre los que más presión dicen sentir por las tareas en casa. Pero hace pocos meses fue un informe de la OCDE el que concluía que nuestros niños son los que se siente más felices y sanos pero también muy estresados se sienten por los deberes.

En general, explicaba hace poco la directora adjunta de Educación de la OCDE, Montserrat Gomendio, explicaba a ABC que «en general, los alumnos que no hacen deberes tienen mas riesgo de bajo rendimiento. Pero hasta un umbral. Por encima de las seis horas no se mejora. Añadir mas horas no compensa las deficiencias de la metodología. Hay que hacer deberes pero no muchas horas».

Los niños rusos son los que más horas semanales dedican a los deberes

Pero ¿cuántas horas semanales dedican nuestros alumnos a los deberes? Según el informe PISA 2012, España está por encima de las seis horas, lo que superaría ese umbral que desde la OCDE reconocen como ineficaz. Los niños rusos son los que más horas dedican a las tareas en casa, con una media de casi diez horas semanales, seguidos de los italianos con más de ocho, de los irlandeses con más de siete y de los polacos con casi siete. España pues, se colocaba en 2012 como el quinto país de la OCDE en el que más tiempo dedican a los deberes los niños.

La principal asociación de padres y madres de alumnos de la escuela pública, Ceapa, lleva tiempo defendiendo que «fuera del horario lectivo, el alumnado tiene que dedicarse al ocio y el tiempo libre, no a seguir en casa alargando su jornada», asegura Jesús Salido, presidente de Ceapa. Además, según Salido, los deberes «generan una desigualdad tremenda» porque «se obliga a las familias a vigilar que los críos se aprendan la lección, «y si no se puede, no se sabe o no se tiene tiempo, entonces hay que pagar academias o clases particulares para que las notas no se vean afectadas», se queja Salido. El problema, según esta asociación, es tan grave que «se han dado casos de chicos que se pensaba que por los síntomas que tenían –falta de sueño y apetito y rechazo a la escuela– estaban siendo objeto de acoso escolar, cuando en realidad es que estaban muy estresados por no poder acabarlos», concluye Salido.

La propia OCDE ya subrayaba en un estudio de 2014 que los deberes «pueden ser una verdadera carga para los alumnos desfavorecidos si estos no disponen de un lugar tranquilo para estudiar en casa o de tiempo suficiente para hacerlos debido a responsabilidades familiares y laborales de sus padres». Y ayer, la OMS comenzaba el capítulo dedicado a los deberes advirtiendo de que el estrés provocado por la presión de las tareas escolares puede causar «dolor de cabeza, dolor abdominal, dolor de espalda y mareos», además de «sentimientos de tristeza, tensión y nerviosismo».

Fuente: Alejandro Carra. ABC

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