Si es de los que se quedan hasta las tantas en la oficina, o de aquellos a los que por mucho que lo intenten su trabajo se le acumula hasta las mil, debería saber que además de quitarle tiempo de su vida social y familiar, las horas extra también le están dañando sus arterias. El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, o ictus, y de un infarto de miocardio es mayor entre aquellos que trabajan 55 horas o más a la semana que quienes ajustan su jornada a las 35 o 40 horas.

Probablemente ya se lo imagine, y por su cabeza pase frecuentemente que trabajar tanto no es bueno. Quizás quienes no lo tengan tan claro sean sus jefes que piensen que cuantas más horas pase delante del ordenador, o cualquiera que sea su puesto de trabajo, mejor será para la empresa. Tal vez deberían plantearse que, a la larga, eso les pasará factura porque tendrán que gestionar su baja laboral e incorporar a otra persona que le sustituya temporalmente perdiendo, como no, productividad y eficiencia.

El grado de conciliación entre el trabajo y el hogar en España, con 106 puntos, se encuentra 18 puntos por debajo de la media global situada en 124, según el Índice Goblal sobre la conciliación de la vida laboral y personal elaborado por Regus, un marcador que mide los indicadores de satisfacción laboral a través de las opiniones extraídas a escala mundial entre más de 16.000 profesionales en más de 80 países. En general, nuestro país destaca por su baja productividad laboral, según datos del Fondo Monetario Internacional.

Pero no son los españoles los que más trabajan dentro del marco de la OCDE, Turquía tiene la mayor proporción de personas que pasan más de 50 horas a la semana en su puesto de trabajo, con un 43%, mientras que Holanda es el país con menos trabajadores con jornadas prolongadas, con menos de un 1%. En general, para todos los países de la OCDE, en torno a un 12% de los empleados hombres y un 5% de las mujeres tienen que estar más de 50 horas a la semana en su puesto laboral.

Pero más allá de los datos económicos, lo que está detrás de las interminables jornadas de trabajo es un efecto sobre la salud. Así lo constata un estudio publicado por la revista The Lancet, que tras hacer una revisión de más de 40 investigaciones constata el daño que produce el exceso de horas laborales sobre las arterias.

Mika Kivimäki, profesora de Epidemiología en la University College London, Reino Unido, dirigió este trabajo en el que se evaluó dos grupos de estudios. Por un lado, analizaron los datos de 25 estudios que involucraron a 603.838 hombres y mujeres de Europa, Estados Unidos y Australia, que fueron seguidos durante una media de 8,5 años. Por otro, hicieron una valoración similar de los resultados obtenidos en 17 trabajos en los que participaron 528.908 hombres y mujeres que fueron evaluados durante 7,2 años.

En el primer grupo se encontró un aumento del 13% del riesgo de sufrir un ataque al corazón (bien un episodio, un ingreso o una muerte) en aquellas personas que trabajaron 55 o más horas a la semana en comparación con las que tuvieron una jornada de 35 o 40 horas. Los datos del segundo grupo fueron más llamativos, ya que quienes tenían un exceso de horas trabajadas por semana presentaron un aumento del riesgo de tener un ictus del 33% o lo que es lo mismo, estas personas tenían 1,3 veces más posibilidades de padecer este problema cerebrovascular que aquellas que pasaban 15 o 20 horas menos de su vida en el trabajo cada semana.

La cantidad de estudios evaluados “nos permite investigar la asociación entre horas trabajadas y riesgo de enfermedad cardiovascular con mayor precisión de lo que hasta ahora ha sido posible. Los profesionales de la salud deberían ser conscientes de que una jornada laboral larga está asociada con un mayor riesgo de ictus, y quizás de infarto de miocardio”, explica Kivimäki.

Aunque todavía no están muy claros los mecanismos que están detrás de esta asociación, los investigadores sugieren que el exceso de horas en el trabajo se vincula con conductas que aumentan el riesgo cardiovascular, como la inactividad física, un mayor consumo de alcohol y una respuesta constante y repetitiva al estrés.

Para Enrique Galve, presidente de la sección de riesgo cardiovascular y rehabilitación cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología, éste “es un artículo muy interesante y da mucho que pensar. El estudio impresiona por la magnitud del volumen de población evaluada, metodológicamente es impecable (hay un equipo epidemiológico muy potente) y, si algo tiene de problemático, es que los estudios observacionales a veces no explican las causas. En este caso, no cabe ninguna duda sobre la asociación de a más horas trabajadas mayor riesgo de ictus. No obstante, es cierto que no se analizan otros factores, como el consumo de alcohol o el nivel de estrés y su influencia”.

Las personas que pasan muchas horas en el trabajo, añade Galve, suelen ser muy cumplidoras, con un compromiso laboral muy fuerte y, por este motivo, tienden a minimizar sus síntomas porque no pueden permitirse dejar su puesto para ir al médico.

En cuanto a cómo puede influir el estrés en esa asociación, Galve indica que no está claro. “Los factores de riesgo aceptados son el colesterol alto, la diabetes, el tabaquismo y la hipertensión. También la vida sedentaria y el sobrepeso u obesidad. El estrés siempre aparece ahí, pero más bajo, entre otras cosas porque es más difícil de medir. Sí se acepta más como un detonante que como una causa“.

Por otro lado, este experto reconoce que las personas que pasan tantas horas en su trabajo tienden a cuidarse menos. “Tienen menos tiempo para hacer deporte y comen peor porque, entre otras cosas, el estrés te hace comer más y alimentos de menos calidad”.

En un editorial que publica también The Lancet, el doctor Urban Janlert, de la Universidad de Umea en Suecia, considera que “trabajar muchas horas no es un hecho desdeñable. Aunque algunos países tiene una legislación sobre este tema – por ejemplo, la Directiva de Tiempo Laboral de la UE (2003/88/EC), no siempre se implementa. Por lo tanto, que el tiempo de la jornada laboral sea un importante determinante principalmente para el ictus, y quizás también para el ataque al corazón, es un importante resultado”.

“La prevención de las enfermedades cardiovasculares casi siempre se enfocan exclusivamente con medidas preventivas médicas y personales […] Las condiciones de trabajo son importantes determinantes sobre la salud. El tiempo que se pasa trabajando al día es una decisión humana. Esencialmente, si trabajar mucho genera un daño en la salud, debería ser posible cambiarlo, algo que no es posible modificar en el caso de otras circunstancias laborales”, afirma Janlert.

Finalmente, Galve concluye que este tipo de estudios tienen que servir como vehículo para ver lo que puede haber más allá. “Es un buen motivo de reflexión para hacer un llamamiento al reparto laboral. Con tanto desempleo no tiene sentido que grupos de individuos trabajen 14 horas mientras que otros están en el paro. Creo que debe ser motivo de debate social y las iniciativas deben venir de instancias gubernamentales para que se supervise el cumplimiento de las jornadas laborales y se fomenten trabajos a tiempo parcial”.

Fuente: El Mundo; Ángeles López.