Un bajo rendimiento escolar o un cambio hacia una personalidad más retraída pueden ser signos de que un menor está siendo acosado en el colegio por sus compañeros. “Los padres no suelen detectarlo hasta que ya es una situación límite”, señala Esther Arén, delegada en Madrid de Participación Ciudadana, una unidad del Cuerpo Nacional de Policía que, entre otras tareas, trata de detectar y prevenir casos de acoso escolar.

Arén y otros policías visitan frecuentemente los colegios para dar charlas sobre el tema a padres, profesores y alumnos. “Gran parte del acoso entra por las redes sociales. Muchos padres no saben que sus hijos tienen Twitter o Facebook. Los padres tienen que estar en el mundo actual y saber con quién se relacionan sus hijos, también en Internet”, explica Arén, que recomienda recurrir a Participación Ciudadana (participa@policia.es) en cuanto se tengan sospechas de que el menor puede ser víctima de acoso. “La prevención vale para la investigación. Si acuden a nosotros queda un registro de los hechos que luego, en caso de delito, puede ser de utilidad a la fiscalía”, prosigue Arén, que señala que en muchos casos no hay pruebas porque no se hayan pantallazos de mensajes u otros indicios que muestren el delito. La policía resalta la importancia de actuar también sobre uno de los vértices del triángulo víctima-acosador-espectador. “Durante las charlas, los alumnos se dan cuenta de que con su actitud de espectadores están a veces alentando al líder”, dice Arén.

Durante el curso 2012-2013, la Policía, que ha impulsado la campaña #Noalacosoescolar, recibió en toda España 316 denuncias: 63 amenazas, 213 lesiones, 22 vejaciones, 15 casos de trato degradante y cinco de malos tratos de obra sin lesión.

Fuente: Álvaro de Cózar. J Antonio Hernández – El País-

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