¿Cómo detectar el acoso escolar? Centro Rodero. El acoso escolar consiste en cualquier forma de maltrato a nivel psicológico, físico o verbal que pueda sufrir un niño en etapa escolar, continuado en el tiempo y que se realice de forma deliberada por alguno de sus compañeros.

La tarea de prevención en el colegio es fundamental, fomentando pautas de buena conducta y de relación entre compañeros, pero actualmente nos encontramos muchas veces ante casos que pasan desapercibidos hasta que el daño emocional en el menor se hace evidente debido a la gravedad a la que ha llegado.

Una investigación realizada por la King’s College London en 2014, demostró que los efectos psicológicos que sufren las personas sometidas a acoso escolar permanecen durante 40 años después de haber sido víctimas. La detección precoz será por tanto fundamental para evitar secuelas futuras en el niño derivando incluso en un cambio de su personalidad.

Por ello, debemos familiarizarnos con aquellas “señales de alarma” de un posible comienzo de acoso en el ámbito escolar, ya que por desgracia, los niños en estos casos suelen mostrarse muy poco comunicativos y raras veces cuentan el problema a sus familiares o profesores.

¿SEÑALES PARA DETECTARLO?

Existen señales de alarma características según el tipo de acoso frente al que nos encontremos. Por ejemplo, en casos de maltrato verbal, los niños más pequeños en muchas ocasiones suelen hacer preguntas sobre lo que les están diciendo y preguntar si es cierto. O cuando el acoso es físico, son evidentes las marcas en el cuerpo de la víctima.

Actualmente es muy frecuente encontrarnos con el tipo de bullying conocido como relacional o social, en el que el menor es apartado de su grupo de iguales (“marginado socialmente”), lo que implica grandes consecuencias a nivel psicológico porque además, es el más difícil de detectar. Es frecuente que la víctima muestre cambios de humor sin causa aparente y evite las situaciones de grupo, centrándose en actividades individuales.

Pero a nivel general, la principal característica es que los niños víctimas de acoso escolar suelen mostrarse ausentes y/o apáticos, reflejando un cambio en su personalidad de forma brusca. Los cambios en el apetito y en las rutinas de sueño son también rasgos que nos pueden hacer sospechar, así como los síntomas psicosomáticos (dolores frecuentes de cabeza, estómago… sin causa aparente) Además es frecuente observar en la mayoría de los casos un descenso de su rendimiento escolar.

Una vez detectado el acoso, la Intervención Psicoemocional con la víctima es fundamental. Una falta de esta, conllevaría serios problemas en su futuro tanto cercano como lejano, afectando a su desarrollo emocional y social y también a cuestiones cotidianas como el entorno laboral. Lo principal será ayudarle a volver a recuperar su centro emocional, restaurar su personalidad y dotarle de estrategias para que comprenda que ese hecho no debe condicionar su vida a partir de este momento.

Andrea González Sierra. Psicóloga Infantil Centro Rodero

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