La necesidad de las migraciones
La disociación humanístico tecnológica de nuestra sociedad, ha ido lentamente adquiriendo más distancia, porque si bien la tecnología ha dado pasos impensables, especialmente desde mediados del siglo anterior, cambiando la realización de nuestras actividades, así como estableciendo unas comunicaciones fluidas, instantáneas y casi de fantasía, hasta llegar a pensar en la posibilidad de instalarse en otro planeta; humanamente la situación permanece anclada casi en su nacimiento, de aquí la coexistencia de pueblos: acomodados, bien instalados, contando con viviendas, pueblos, ciudades, urbanizaciones…, además de cómodos, con todo tipo de servicios; transportes rápidos y confortables, con grandes áreas con capacidades de disfrute y bienestar; junto a otros,instalados en el cieno, en la miseria, en el barro, en la pobreza más absoluta, en el limbo de la nada, y además azuzados por la violencia, la destrucción, y la injusticia, los enfrentamientos entre ellos mismos y con sus vecinos, con violentaciones permanentes, incluidos los malos tratos, asesinatos y muertes, es lo ordinario. Miremos como ejemplo a:Sudán, Siria, Congo…y toda la franja del Sahelen África, el área del Caribe en América, cuya huida de migrantes tienen atascado el río Bravo en Mexico, o los Rohingyá en Myanmar…
Desde esta realidad, en la que un grupo poblacional ha llegado a instalarse en un estado de cierta opulencia, disfrute y comodidad, junto a otros que aún siguen en un proceso itinerante desde que nacieron, huyendo, al principio de las fieras, y hoy de las “fieras humanas”, hundidos en la escasez, el hambre, la carencia de todo tipo; en definitiva en la miseria, contaminada por las permanentes guerras;“no nos puede sorprender”, que parte de sus pobladores, por su cuenta y desde su iniciativa, sin ningún tipo de ayuda, intenten dirigirse a los lugares donde se les ofrece, además de un presente pacífico, en el que puedan vivir sin sobresaltos,un futuro de estabilidad y de esperanza junto a su familia, al participar de los bienes de aquellos pueblos que consiguieron instalarse en un estado de bienestar. Este es, además de su sueño, nacido de la realidad en la que viven, una necesidad imperiosa, en la medida que son presa de presiones políticas, acosos permanentes, violentaciones y malos tratos, estando incluso su vida y la de los suyos, en permanente peligro.
¿Qué hacer frente a esta realidad?, ¿cómo responder de forma coherente a sus muchas necesidades?,¿hemos de asistir desde un silencio cómplice a su precariedad, abusos, miserias y barro, sin perspectiva de cambio?, pues los abusos se han cronificado, al transferirse la soberbia, los excesos y arbitrariedades de los colonizadores, a las élites locales, que han sabido aprovecharse de la debilidad e ignorancia de los pueblos, usurpándoles todos los frutos o riquezas de sus tierras, teniéndose que conformarse, con los detritus, además de los desprecios, malos tratos, arbitrariedades y atropellos, que pueden terminar en destrucciones y muertes.
Por otra parte, la realidad de las sociedades acomodadas en términos generales, nos ofrece poblaciones envejecidas,aspecto que se va agravando peligrosamente de forma progresiva, al no obtenerse el repuesto poblacional necesario, por la limitación de los nacimientos, 1,12 por mujer, cifra que no satisface el reemplazo poblacional. Estas, especialmente como consecuencia de su participación en tareas laborales, amén de por la dificultad del acceso a una vivienda digna, retrasan la formación de parejas estables,teniendo como consecuencia su primer hijo, en su mayoría, a la edad de 40 o más años, además de por otra parte, limitar de forma ostensiblemente, el número de nacimientos por mujer; a lo que hay que sumar, una falta de personal especializado en cuidados infantiles.
También la realidad nos demuestra, que aéreas específicas de trabajo; agricultura y de forma específica recogida de fruta y verdura; cuidados de personas mayores, o con graves limitaciones, además de familias y niños; la construcción y la limpieza…Están ocupadas por migrantes, de tal forma que, en estos momentos, los migrantes aportan el “10% de los ingresos de la seguridad social”, situándose en alta en la SS, 3,1 millones. Todo ello significa que: contribuyen a un crecimiento sostenible a nivel demográfico óptimo; al mantenimiento de un equilibrio poblacional con la aportación de sus hijos, y además al mantenimiento de nuestras pensiones.Los estudios prospectivos nos indican, que para el año 2053, necesitamos la llegada de 24 millones de migrantes, de no ser así, las pensiones serán en 50 años, una fantasía. Hoy en Londres, cuatro de cada diez personas ha nacido en el extranjero.
Esta necesidad de población joven nos exige, formalizar convenios de colaboración con los países de origen, diseñar corredores seguros, para evitar desplazamientos traumáticos, controlar las hordas mafiosas culpables de la existencia del “cementerio del Mediterráneo”, con más de 9.000 personas devoradas por los peces, apoyar a organizaciones, en la integración del migrante, con cursos formativos, y una estricta vigilancia que impida abusos y explotaciones de personas.
Fuente Dr. Rodero, Psiquiatra, Santander 2026.



