¿Tiene mi hijo un trastorno atencional?

Hoy en día, los padres no dudan en acudir raudos y veloces al psicólogo para saber qué le pasa a su hijo. “Doctor, ¿tiene mi hijo un trastorno atencional? Parece ser que en los últimos años se ha convertido en una moda y el sobrediagnóstico está a la orden del día. ¿Por qué pasa esto? Te lo contamos a continuación.

Al nacer, un bebé focaliza su atención en objetivos concretos. Necesita satisfacer su propias necesidades básicas como comer, llorar por frío, o porque se siente solo. Son estímulos más bien internos y poco a poco irá desarrollando la capacidad de prestar atención a estímulos externos como búsqueda del pezón de la mamá, ruidos, movimientos, objetos, etc.

De manera instintiva al bebé comienza a fijarse en estímulos inmóviles. Se fijará en pequeñas cosas como imágenes, el movimiento suave de las hojas de un árbol, un pájaro, cuentos. etc. Es una evolución natural que realiza el ser humano. Con ella llegamos a desarrollar la habilidad de controlar la atención en diferentes cosas. ¿Cuántas veces hemos oído y utilizado la expresión de “estás atento a todo!!”?

La atención es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma al mundo que le rodea. Como ese mundo está lleno de cosas, hemos sabido adaptarnos a ello y somos capaces de estar atentos a varias cosas a la vez. Sabemos leer y escuchar a la vez; conducir correctamente y hablar simultáneamente; atender explicaciones mientras escribimos, etc.

Es importante saber concentrarse en una sola cosa y prestar la atención que ésta requiere. Esto supone tener un autocontrol sobre la atención y ser capaz de eliminar otros estímulos que intentan distraernos.

VENTAJAS DEL CONTROL DE LA ATENCIÓN

Tener la habilidad de eliminar distracciones supone:

  • concentrarnos en lo que realmente queremos o deseamos
  • detectar detalles y matices que otros pasan por alto
  • aprender idiomas con más facilidad
  • persistir en nuestras metas hasta alcanzarlas
  • reducir los niveles de estrés

¿QUÉ ES EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN?

“Es un trastorno del neurodesarrollo, y los que lo sufren tienen un 33% menos de madurez cerebral que otras personas de su misma edad”, explica Rafael Guerrero, profesor de la Facultad de Educación de la Complutense.

El TDA se caracteriza por una dificultad o incapacidad para mantener la atención voluntaria frente a determinadas actividades tanto en el ámbito académico, como cotidiano. Por ende las relaciones sociales se ven afectadas por el hecho de que es muy difícil para una persona de estas características seguir reglas o normas rígidas de comportamiento. Habitualmente se asocia este déficit a una falta de autocontrol y sobretodo dificultades en la toma de conciencia de los errores propios para la persona afectada.

¿Tiene mi hijo un trastorno atencional?

Se dan tres síntomas claros: impulsividad (dificultad para gestionar las emociones), problemas para mantener la atención y, en algunos casos, hiperactividad (necesidad de movimiento constante).

Es un trastorno cognitivo que se presenta en las personas desde los primeros años de vida y puede durar incluso hasta la edad adulta.

LA SOCIEDAD DEL TDA

De la década de los setenta hasta el 2010, los casos diagnosticados de TDA se han incrementado a un ritmo preocupante. En EE.UU. se multiplicó por siete. Desde 2000 hasta 2012, el número de recetas expedidas en Reino Unido para tratar este trastorno cognitivo se multiplicó por cuatro.

El TDA es una patología que no se incluyó en la lista de trastornos con necesidades de apoyo educativo en la ley de educación hasta 2013. Pero los expertos empiezan a estar preocupados por la sobrediagnosticación de dicha patología. Los más alarmistas estiman que como mucho un 4% de la población infantil podría sufrir este trastorno y, sin embargo, la realidad es que un 10% de los niños en nuestro país tomarán medicación para el TDA en algún momento de su vida escolar

Existen varias razones por las cuales el sobrediagnóstico es una realidad.

Razones

  • mayor sensibilización de los pediatras. Esto ha hecho que se detecten con más eficacia.
  • adelanto de la edad del diagnóstico. Ahora a los tres años se puede diagnosticar. Años atrás solo se realizaba a los seis años.
  • los padres pasan menos tiempo con sus hijos. Esta realidad supone que los niños se frustren y no sean capaces de desarrollar el autocontrol.
  • en los centros educativos los profesores no tienen el tiempo y la paciencia suficiente para manejar “estudiantes difíciles” o faltos de motivación.
  • las nuevas tecnologías tienen un papel importante sobre los niños. Entregar un móvil, Tablet o ver TV es un efecto placebo que no beneficia a nadie. En muchas ocasiones el niño en vez de estar concentrado en su tarea de estar quieto, tranquilo de manera natural, o simplemente comiendo, está siendo distraído por los contenidos visuales de las nuevas tecnologías. De esta forma el niño se está entreteniendo y estamos impidiendo el desarrollo del niño. Fuera móvil, TV y Tablet!! El niño debe aprender a concentrarse!!.

La Sociedad va demasiado deprisa y muchos padres no se dan cuenta. Educar con prisa no es bueno. Estamos creando hijos menos pacientes, más inquietos, menos conformistas, atentos y con menor capacidad de esfuerzo. Al final, esto no es más que un auto reflejo. Los padres también somos menos pacientes y damos menos valor a hacer las cosas despacio.

Un porcentaje de los niños diagnosticados con TDA, lo que presentan es un estigma de la sociedad. Por eso, no es el trastorno cognitivo como tal. Sabiendo esto, debes formularte la siguiente cuestión: ¿tiene mi hijo un trastorno atencional?

Fuente: El País. Álvaro Bilbao.