LA IMPERIOSA NECESIDAD DE CONTROLAR
El capital afectivo específico de cada individuo va distribuyéndose a lo largo de la vida sobre ciertas personas, seres, cosas, circunstancias, etc., que nos rodean, con una intensidad que guardará estrecha relación con el campo de nuestros intereses. Una quiebra en esa relación de afecto, que además suponga un insulto o agresión a nuestra armonía […]



